
Era una gata común a simple vista ... de las que saltan de noche por los techos, que cazaba ratones, y le maullaba a la luna cada tanto en tono lastimero cuando le dolía el alma, asi era ...
Dormía sola porque asi le gustaba, se lamía el pelo para verse bien y se lamía las patas después de comer.Era arisca, solitaria y huraña, tenía una dureza en los ojos que se le había dado la vida, y su andar alerta demostraba que casi nunca se relajaba.
Pero le gustaba observar desde arriba a los demás gatos cuando se juntaban en el callejón.Se preguntaba por que les gustaba estar juntos, olerse y restregarse unos contra otros, inclusive pelearse si asi se daba.
Ella no, jamas permitía contacto de ningún tipo, cuando se cruzaba con alguno por ahi, levantaba la cabeza y la cola y entrecerrando los ojos seguía de largo, sin siquiera voltear.
Si alguno osaba querer olerla o acercarse de mas, bajaba las orejas y le maullaba amenazadora, generalmente eso bastaba, para ponerlos en su lugar.
No entendía la sociabilidad y mucho menos desde los sentimientos, era mucho mejor andar sola y valerse por si misma sin esperar nada de nadie … no era fácil a veces claro, pero ni siquiera se lo planteaba.
En los ratos que se permitía dormir, cosa que le desagradaba porque se sentía indefensa, se despertaba sobresaltada con imágenes de ella misma siendo muy cachorrita, metida adentro de una caja, con muchísimo frío y hambre, esos días fueron durísimos en su vida y fueron los que la marcaron aprendiendo muy pronto que nadie salvo uno puede hacer cosas por si mismo.
Se despertaba maullando triste y angustiada y vagaba por los techos con el alma fuera del cuerpo, mientras miraba la luna preguntando por que.
Le dolía tanto el cuerpo como la vida y mientras miraba sus uñas gastadas, muchas veces se preguntaba cual era el sentido de seguir viviendo de esa manera.
Cuando los observaba desde arriba, veía que sus congéneres no la pasaban tan mal y de hecho no vivían una vida solitaria, se ayudaban entre ellos y formaban familias que se transformaban en el eje de todo lo que hacían.
Asi todo, movía la cabeza y se daba cuenta que ella no tendría la menor idea de cómo buscar algo parecido, ni como conseguirlo, asi se estiraba cuan larga era y se retiraba a su conocida y fiel soledad.
Cierta mañana, el día amaneció gris, frío y con una llovizna que molestaba mas de la cuenta, acababa de comerse una pequeña laucha que apareció de golpe correteando donde ella estaba y aprovechó la oportunidad, se encontraba en el borde de un techo, cercano al parque donde una pared le cubría la cabeza lo suficiente como para no mojarse, se lamía sus patas tranquilamente, mientras miraba allá abajo la gente que caminaba apurada bajo sus paraguas.
De pronto apareció tras ella un gato grande que maulló agudo, tomándola por sorpresa, de donde había salido?, por qué estaba allí ?, enseguida se incorporó y enfrentándolo lo miró furiosa, bajando las orejas y la cabeza, el gato evidentemente buscaba refugio para no mojarse también y era evidente que pensaba sacarla de ahí, como diera lugar, en el momento que se estaban por enfrentar parte del techo donde estaba ella, se aflojó bajo sus patas dejándola caer al vacío, llevándola al borde de la desesperación y pensando que su momento había llegado.
Todo pasó en un segundo y lo único que sintió momentos mas tardes fue un dolor lacerante en una de sus patas y mucho dolor en todo el cuerpo, abrió los ojos y lo único que vió fue que estaba dentro de una caja, pero a pesar del dolor esta vez, la sensación no era la misma, estaba cómoda, mas de lo que recordaba haber estado jamás en su vida, el ambiente estaba inundado de un olor que la llevó sin saber que era, a un estado de hambre desesperante, no entendía que pasaba, y todo se mezclaba en sensaciones que no reconocía, miró sus patas y en una de ellas vio algo blanco que la cubría junto con algo duro que se la inmovilizaba, instintivamente maulló de dolor y quiso lamerse a pesar de que eso no se lo permitía.
En el momento siguiente apareció una niña, que agachándose frente a ella dijo:
_ Mamá, se despertó, pobrecita, veo el dolor en sus ojos …
_ Lógico hija, tuvo un golpe fuertísimo, tiene que agradecer que está viva y que solo se rompió una pata …
La niña la acarició suave en la cabeza y el cuello y por primera vez no quiso rechazar ese contacto, es mas le hacía muy bien y disfrutó de ello produciendo un ruido que no recordaba que sabía hacer … un tranquilo y suave ronroneo … cerró los ojos y aflojó el dolor que sentía en todo su cuerpo y mágicamente lágrimas comenzaron a aflorar de sus ojos, tantas que ni sabía que sucedía, sentía una revolución en su alma y un nudo en la garganta que no le permitia ni siquiera tragar, tenía tanto miedo, pero un miedo distinto, no como el de supervivencia, era miedo a estar sola … otra vez … esos momentos que estaba teniendo de sentirse cuidada, la habían golpeado a la cara peor que el golpe que acababa de tener y sentía aflorar sentimientos que ni sabía como manejar …
_ Mamá … está llorando! …
_ Hija, los gatos no lloran …
_ Te digo que está llorando mamá!
La madre ni siquiera se dio vuelta a ver lo que decía su hija y la niña alzándola la abrazó y le dijo al oído :
_ Tranquila … tranquila … nunca mas vas a estar sola, yo te voy a cuidar siempre y vamos a ser inseparables, nunca mas lágrimas si ??
La gata miró a esa niña a los ojos y sin poder controlar las lágrimas, maulló suave y restregó su cara contra la de su salvadora en señal de agradecimiento, sentía tanta felicidad que estaba aterrorizada, pero algo dentro suyo, le decía en ese momento que los días de angustia y soledad se habían acabado.
Una nueva vida parecía finalmente asomarse frente a ella, pero esta vez no iba a ser indiferente ...